Reseña: Rogue Protocol

Título: Rogue Protocol.
Autor: Martha Wells.
Genero: Ciencia ficción.
Saga: Los diarios de Matabot #3.
Páginas: 150.
Fecha de publicación: 7 de agosto de 2018.
Sinopsis: «El robot preferido de los lectores de ciencia ficción está de nuevo en una misión. El caso contra la, extremadamente grande, GrayCris Corporation se hunde, y aún más importante, las autoridades están empezando a preguntar por la SecUnit del Dr.Mensah.
A Matabot le gustaría que esas preguntas desaparecieran de una vez.»

«Si no fuera por la cantidad de series que bajé del feed de entretenimiento, hubiera pensado que la única forma de comunicación que tenían los humanos era apuntar y gritar.»

Una nueva reseña de Los diarios de Matabot y esta vez toca empezar a hablar de los libros que (al momento de escribir esta reseña) no están traducidos al español, es por esto que las citas estarán traducidas por mi y eso seguramente no coincida con la versión real una vez se traduzca al español.

Rogue Protocol nos vuelve a contar una aventura de nuestro querido Matabot a lo largo de sus aventuras por el espacio. Aquí lo vemos de polizón en una nave que se dirige al planeta Milu donde se llevaba a cabo un proyecto de terraformación actualmente abandonado. El principal problema de esto es que los tripulantes de la nave son todos humanos y al no estar informados de que Matabot está de polizón podría ser un problema para nuestro protagonista.

Es durante los primeros momentos en la nave que Matabot conoce a Miki, un simpático robot de servicio que trabaja para los humanos y que es considerado por su líder como su mascota. Este enfoque de Miki sobre la relación humanos y robot es drásticamente diferente al de nuestro protagonista lo que va hacer que constantemente Matabot intente mostrar una cara amigable a Miki mientras en su monólogo interno muestra su desagrado. Además el principal problema de que Miki vea a «sus humanos» como amigos es que podrá informarles de Matabot y poner en peligro el escondite de nuestro protagonista. Es por esto que los dos robots llegan a un acuerdo de mantener la identidad de nuestro protagonista en secreto.

«Joder un planeta, incluso una parte de un planeta, por ningún motivo era un gran problema, y estaba sorprendido de que pudieran salirse con la suya. Bueno, no, en realidad no me sorprende.»

Todo esto hace que este libro se sienta un poco diferente a los anteriores (a pesar de que la fórmula de la saga es casi siempre la misma). Al no poder interferir en la acción por casi medio libro Matabot tiene que ponerse en la posición de un asistente remoto, algo que no le gusta nada, y tiene que utilizar a Miki para enviar sus recomendaciones y órdenes a las personas que están entrando a la base del planeta. Esta dependencia de Miki hace que empecemos a ver aún más una evolución de Matabot que poco a poco irá adoptando algunas de las ideas de Miki, ideas que le cuesta un montón procesar pero que se nota que aportarán al personaje en el futuro.

El otro lado de esta trama se centra en lo que vienen a buscar los humanos a esta base de terraformación abandonada. Aquí tengo que reconocer que Martha Wells no innovó tanto como con el desarrollo del personaje principal sino que fue a lo clásico: empresas corruptas, espías corporativos, críticas a la avaricia capitalista, etc. Donde si brilla el libro es cuando los humanos descubren a Matabot y éste no tiene más opción que trabajar con ellos.

Esta parte es donde realmente podemos verlo utilizando sus habilidades de Sec-Unit contra un enemigo mucho más rápido y peligroso que lo que él (o cualquiera de los humanos) puede llegar a contraatacar. En lo personal veo esta parte del libro con una gran inspiración de películas de terror, en especial Alien, donde se puede notar la desesperación de los personajes frente a una amenaza que no ven llegar y que hace que toda la base se vuelva un lugar terrible.

«En algún lugar tiene que haber un feliz punto medio entre ser tratado como una terrorífica máquina de matar y ser infantilizado.»

Esta sensación constante de amenaza por parte de los personajes está maximizada por algunos de los miembros del grupo de Don Abene (la líder del grupo de humanos) que tienen algunos planes diferentes de los esperados en sus roles. Todo esto hace que la psicosis natural de Matabot se potencie, en especial cuando Miki y Don Abene son mucho más ingenuos que él. Todo esto hace que no sólo sea Matabot quien se desarrolle como personaje sino también estos dos personajes secundarios. Esto último podría parecer algo más lógico en una novela completa pero el simple hecho de que Martha Wells lo haya podido hacer en una novela corta muestra maestría de su parte.

Para cerrar esta reseña Rogue Protocol es más de lo mismo pero mejor. Matabot está más cínico que nunca, las escenas de acción son más divertidas y la relación entre Miki y nuestro protagonista lo hacen crecer al punto de que poco a poco vamos a terminar viendo como un personaje diferente y mucho más complejo de lo que fue hasta ahora. Si leyeron los libros anteriores y no les gustaron, no creo que esto los haga cambiar de opinión. Sin embargo si los disfrutaron creo que esta puede ser la mejor lectura de la saga hasta este punto.

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