Reseña: El hombre terminal

Título: El hombre terminal.
Autor: Michael Crichton.
Genero: Ciencia ficción.
Saga: –.
Páginas: 409.
Fecha de publicación: 1 de marzo de 1972.
Sinopsis: “Harry Benson es un enfermo de epilepsia psicomotora, una enfermedad que desemboca en episodios violentos de los que después no guarda ningún recuerdo. Por si fuera poco, ello ha desembocado en una paranoia que le hace creer que las computadoras conspiran para establecer su control sobre la humanidad. Para tratar de evitar los síntomas, su cerebro es conectado a un computador diseñado para contrarrestar los ataques con estímulos eléctricos. Sin embargo, el resultado no es precisamente el que se esperaba

“El cruce de las Aguas. Los científicos en ordenadores de todo el mundo sabían que se produciría, y lo estábamos esperando. Sucedió en julio de 1969. La capacidad de absorción informativa de todos los ordenadores del mundo excedió la capacidad de absorción informativa de todos los cerebros humanos del mundo. Los ordenadores podían recibir y absorber más información que los tres mil quinientos millones de cerebros humanos del mundo.”

Otro post sobre el creador del Techno-Thriller en un libro que si pertenece al extraño subgénero que mezcla el thriller con la ciencia ficción. En este caso vamos a hablar del segundo libro de Michael Crichton, El hombre terminal. Esta es una obra que para entenderla es necesario ponerla en su contexto. En 1953 IBM publicó la IBM 650, la primera computadora en ser producida a escala industrial. En 1965 Olivetti lanza la primera computadora de escritorio. Y en 1969 Estados Unidos logró poner por primera vez en la historia a un ser humano sobre la superficie de la luna, para lograrlo se sirvieron de complejos cálculos hechos por computadoras cada vez más potentes. Estos hechos no sólo hacían que se viera con precaución los avances tecnológicos en cuanto a computadoras por lo que este es un libro que tiene sentido por ese lado, pero no tanto si vemos en donde estamos hoy.

Nuestra historia comienza con Harry Benson, un hombre que sufre de epilepsia psicomotora y teme poder que se le están dando a las máquinas. Esto hace que cuando sufre una crisis de epilepsia se ponga sumamente violento y ataque a todo lo que tiene enfrente. Para curarlo un grupo de médicos propone la idea de implantar dos electrodos en su cerebro. Según estos científicos al estimular el cerebro con una descarga eléctrica se podría averiguar cómo afectan los estímulos que recibe Benson y eventualmente curarlo. Obviamente que para hacer esto no bastan 2 electrodos por lo que se termina implantando cuarenta electrodos.

Esta terapia es apoyada por los dos científicos (Ellis y Morris) pero es criticada duramente por los dos psiquiatras asesores (Janet Ross y el profesor Manon). Esto no está más que para poner sobre el tapete los problemas éticos que tendría llevar una operación de este estilo y una forma con la que el autor nos quiere hacer pensar sobre el problema de ¿hasta qué punto es aceptable que la ciencia avance y se conecte con los seres humanos? Digo esto porque lógicamente son Ellis y Morris quienes ganan esta pulseada y terminan llevando a cabo la operación.

“Porque una vez desarrollado un ordenador orgánico (un ordenador compuesto de células vivas, cuya fuente de energía fuera sangre nutrida y oxigenada), éste podría ser trasplantado a un ser humano, y se obtendría así un hombre con dos cerebros.”

Luego de la operación los científicos empiezan su experimento para entender cómo se pueden realizar las descargas eléctricas en el cerebro de Benson para descubrir cómo controlar estos ataques y evitar que siga teniendo estos ataques de violencia y siga poniendo en peligro a otras personas. El principal problema viene cuando Benson descubre como generar ataques a sí mismo porque le dan placer. Además de esto logra escaparse del hospital.

Con la desaparición de Benson descubrimos que está siendo buscado por la policía como el principal sospechoso del asesinato de una mujer. Con esto genera una carrera contra el tiempo mientras los equipos de policías y doctores intentan atraparlo para evitar que tenga otro ataque de violencia y termine lastimando a alguien más.

Con este argumento el libro podría parecer interesante e incluso divertido. Lamentablemente Crichton se concentra en darnos una clase de neurociencia, bioética y los problemas que pueden darse cuando se conecta un cerebro humano a una computadora. Esto hace que el libro se vuelva sumamente aburrido de leer (a pesar de ser una obra tan corta).

“Sintiéndose ligeramente culpable, dio un rodeo para entrar por la puerta de atrás y tomó el ascensor hacia el cuarto piso. «Control de la mente», pensó. Los suplementos dominicales iban a hacer su agosto con el control de la mente. Y más tarde habría solemnes editoriales en los diarios, y editoriales todavía más solemnes en las revistas médicas acerca de los peligros de la investigación irresponsable e incontrolada. Lo presentía.”

Otro aspecto que termina arruinando este libro es el desarrollo de los personajes. El autor estuvo tan concentrado en crear una ciencia “realista” y en justificar con argumentos científicos lo que pasa en sus páginas que se olvidó de crear personajes que sean medianamente interesantes. Esto hace que los científicos sean científicos, el paciente sea un loco que intenta destruir la tecnología mientras tiene ataques y los psiquiatras sólo están allí para decirle a Benson que la tecnología no es el enemigo. Quizás puedo darle un punto de redención a la psiquiatra Janet Ross por la forma en la que se justifica su experiencia para trabajar con hombres peligrosos. Esto es algo raro porque somos muchos los que creemos que los personajes femeninos de Crichton no suelen estar a la altura pero ella tiene algunos aspectos que la hacen un poco mejor que los otros pésimos personajes.

Creo que con este libro Crichton tuvo una buena idea para una novela interesante. En una época donde se tenía un miedo excesivo a la tecnología el autor logró crear algo bastante único. Creo que es importante tener en cuenta que este libro es más de 10 años más viejo que películas como RoboCop o Terminator y que la serie de el Hombre Nuclear no se empezaría a transmitir hasta un año después del lanzamiento de la obra de Crichton. A pesar de esto creo que estas películas y estas series logran hacer algo que este libro no y es ser entretenidas. Uno puede tener toda la ciencia y todos los argumentos fríos para sostener las teorías que plantea en su libro, pero para bien o para mal esto es una novela y sin buenos personajes, sin una buena historia y sin enganchar al lector la misma no se sostiene. Si aún no leyeron nada del autor no les recomiendo empezar por este libro, si son fanáticos de Crichton y quieren leerlo pueden hacerlo pero están advertidos que no está ni cerca de ser uno de sus mejores trabajos.

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