Reseña: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Título: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
Autor: Stieg Larsson.
Genero: Novela negra.
Saga: #2 MIllennium.
Páginas: 736.
Fecha de publicación: 9 de mayo de 2006.
Sinopsis: “Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas y mensajes de un Mikael que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Las heridas del amor las cura Lisbeth en soledad, aunque intente despistar el desencanto con el estudio de las matemáticas y ciertos felices placeres en una playa del Caribe. ¿Y Mikael? El gran héroe, el súper Blomkvist, vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y reconocimiento profesional de colegas y medios. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante que le propone una pareja, Dag y Mia, sobre el tráfico y prostitución de mujeres provenientes del Este. Las vidas de nuestros dos protagonistas parecen haberse separado por completo, y mientras… una muchacha, atada a una cama soporta un día y otro día las horribles visitas de un ser despreciable, y sin decir una palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.

“Lo vio empapado de gasolina. Podía sentir la caja de cerillas en la mano. La movió. Produjo un sonido áspero y seco. La abrió y eligió una. Le oyó decir algo pero hizo oídos sordos y no escuchó sus palabras. Vio la expresión de su rostro cuando acercó la cerilla al rascador. Oyó el chasquido que el fósforo produjo contra el rascador. Fue como el prolongado estallido de un trueno. Todo ardió en llamas.”

Los seguidores más viejos del blog recordarán mi reseña de “Los hombres que no amaban a las mujeres” el primer libro de la saga Millennium. Este se convirtió en uno de mis libros preferidos y posicionó a Larsson como uno de los hombres que mejor estima tengo cuando toca hablar y leer novela negra. A pesar de esto Larsson falleció antes de ver su primer libro publicado y si bien llegó a escribir los dos siguientes fue esto una de las cosas que me sacó las ganas de seguir la saga. Una saga que empezó de forma maravillosa pero donde la mitad de los libros no fueron escritos por el autor original. A pesar de esto decidí que ya había prolongado mucho la demora y era hora de ponerse manos a la obra y seguir con el segundo libro.

Esta segunda entrega está ambientada dos años después del primer libro y rápidamente nos pone al tanto de la situación de nuestros dos protagonistas. Para empezar sabemos que Lisbeth y Mikael tuvieron una relación pero que rápidamente se apagó y se terminaron alejando. Además empezamos a ver cómo sigue la vida “profesional” de cada uno de ellos. Mientras él está teniendo un momento de éxito con Millennium, Lisbeth empieza a disfrutar su nueva herencia y a buscarse un lugar en el mundo comprándose una casa, un auto y realizando viajes al caribe donde aprovecha para amenazar a un asqueroso multimillonario que disfruta de golpear a su esposa.

Esta introducción parece estar lejos de lo que nos narraba el primer libro y a todas luces esto es una novela puente que intentará poner a nuestros personajes en los lugares correctos para avanzar con el tercer libro de la saga. A pesar de esto este libro tiene una trama y esta trama empieza a girar en torno de Dag Svensson y pareja, Mia Johansson. Ella es una estudiante de doctorado en derecho que está realizando una tesis sobre el tráfico de mujeres y los contactos con los altos cargos políticos de Suecia. Por el otro lado, Dag es un periodista que contacta con Millennium para publicar un libro basado en la tesis de su novia donde juntos conseguirían pruebas para juzgar a los hombres involucrados en este tipo de crimen organizado.

“Cientos de chicas (no existe una estadística exacta) son traídas anualmente a este país para trabajar de putas, cosa que, en este caso, debe entenderse como que entregan su cuerpo para que las violen sistemáticamente. Desde que la ley del trafficking entró en vigor no ha sido aplicada por la justicia más que en contadas ocasiones. La primera vez fue en abril de 2003, en el proceso contra aquella loca madame que se sometió a una operación de cambio de sexo. Como era de esperar, la declararon inocente.”

El plot twist de todo esto es cuando tanto Dag, Mia y Nils Bjurman  (administrador de los fondos de Lisbeth que conocimos en el primer libro) aparecen muertos. Lo peor de todo es que todas las pruebas apuntan a que la misma Lisbeth es la principal sospechosa. Esto hace que por gran parte del libro la narrativa gire en torno a que Mikael esté intentando probar la inocencia de su amiga mientras ella realiza tareas que parecen desconectadas pero que al final tienen conexión con el caso.

Es este el momento donde empiezo a tener problemas con el libro. Cuando alguien lee un libro de Millennium quiere ser sorprendido y quiere ver tanto a Mikael como a Lisbeth utilizando su inteligencia y su habilidad para ir resolviendo casos y conspiraciones que a simple vista parecen ridículas. Lamentablemente en este caso Larsson decidió “sorprendernos” con que aparentemente Lisbeth era la villana de esta entrega. Esto es un argumento que podría funcionar si el único muerto fuese Nils Bjurman, pero este no es el caso. Si, Lisbeth es un personaje al que no le tiembla el pulso a la hora de asesinar a alguien. A pesar de esto Dag y Mia eran dos personas que estaban intentando destapar una red internacional de tráfico de mujeres y Lisbeth es la chica que odiaba “a los hombres que no amaban a las mujeres” no parecería lógico que ella tuviese motivos para asesinar a estas personas. Esto hace que cuando Larsson nos quiere hacer creer que Lisbeth es mala nosotros como lectores no le creamos ni una sola palabra al autor.

Otro aspecto importante es el verdadero villano de este libro y la explicación de por que él está intentando inculpar a Lisbeth. No voy a hacer spoilers de estos detalles pero sí puedo decir que esta trama no se soluciona en este libro. Esto es una trama que seguirá más adelante en el tercero y por más que tiene sentido se siente como que este libro funciona sólo como una base sobre la que sostener la trama de la entrega siguiente.

Donde sí puede ser positivo es en el estilo, en la forma de escribir y en la crítica social que tiene este libro. Larsson era un hombre sumamente crítico con la cultura machista sueca y esto se nota no sólo en la construcción de sus personajes femeninos sino también en los contextos en los que sumerge sus historias. Este es un libro sobre una red de tráfico de personas entre Suecia y Rusia. Lamentablemente esto no es sorprendente para mí puesto que ya lo había leído en libros como Los gritos del pasado de Camilla Läckberg. La diferencia aquí es que Larsson es un hombre denunciando a otros hombres (algo no tan común y menos en 2006) y a diferencia de Läckberg a él no le tiembla el pulso a la hora de criticar leyes e involucrar a los políticos suecos.

“Nunca te metas con Lisbeth Salander. Su filosofía es que si alguien la amenaza con una pistola, entonces, ella va y se hace con una pistola más grande. Por eso tengo tanto miedo ahora, con todo lo que está ocurriendo.”

Es esta crítica combinada con un estilo frenético y claro a la hora de explicar los conceptos lo que hace que leer esta novela no sea en ningún momento una lectura pesada. Es más, a pesar de que siento que es un libro que le falla a sus personajes, al lector e incluso puede ser considerado “un libro bisagra” creo que el autor logra llevar la narración de una forma que en ningún momento se vuelve pesada.

Para terminar esta reseña. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina es un libro pesado que por momentos le falla a sus personajes, a su propia saga y a los lectores que esperaban algo más al estilo de Los hombres que no amaban a las mujeres y se encontraron con algo diferente. Reconozco que el final del libro es bueno, pero lamentablemente no estoy seguro que el camino para llegar a ese final valga realmente la pena. Lo peor de todo esto es que estoy seguro que voy a conocer la respuesta a esta pregunta en el tercer libro, lo que hace que esta sea una entrega que no se sostiene por sí misma y será una solución para quien espere una maravilla como el libro anterior. A pesar de eso, si van con las expectativas bajas podrán encontrarse con una lectura como mucho entretenida e interesante.

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