Reseña: Dragon Quest II

Título: Dragon Quest II.
Desarrollador: Chunsoft.
Fecha de lanzamiento: 26 de enero de 1987.
Género: RPG.
Plataformas: NES, SNES, Game Boy Color, Nintendo 3DS, PlayStation 4, Nintendo Switch, IOS y Android. (Jugado en Android)
Duración: 17 hs.
Sinopsis: “Ha pasado un siglo desde lo sucedido en el primer DRAGON QUEST. En este tiempo, los descendientes del héroe de Alefgard han forjado tres nuevas naciones. Pero la paz que ellos conocen ha desaparecido. Hordas de demonios portados desde la oscuridad por el sumo sacerdote Hargon han llevado de nuevo el mundo a la ruina. Ahora, el joven príncipe de Midenhall deberá encontrar a los otros dos descendientes de Erdrick para intentar derrotar juntos al perverso Hargon y restaurar la paz en el mundo.

En el mundo de los videojuegos hay obras cuya reputación es legendaria, obras maestras que incluso a más de 20 años de su lanzamiento seguimos considerando como los mejores videojuegos de la historia. Lamentablemente también hay juegos que son ampliamente conocidos por ser las “ovejas negras” de su franquicia. El juego de hoy pertenece a la segunda categoría y es ampliamente conocido como el peor juego de Dragon Quest. En esta reseña voy a intentar ser lo más justo posible con la segunda entrega de esta saga y darles mi humilde opinión sobre si Dragon Quest II es o no un buen juego.

Luego del éxito arrollador que tuvo la primera entrega, el equipo de Chunsoft y Enix empezó a trabajar en lo que ellos consideraban como una versión superior de lo que fue el Dragon Quest original. Con esto en mente hicieron cambios que mejorarían el juego, para empezar se contaría una historia un poco más compleja, esta vez no tendríamos un solo héroe que luche contra el mal sino que sería un grupo de 3 personajes (esto último basado en Wizadry que permite controlar hasta 6 personajes en la party) e intentarían cargar el juego de contenido y un mundo gigantesco en el cual perderse (tal fue el trabajo para darle contenido que del Mbit que soporta un cartucho de NES el de Dragon Quest II sólo quedó con 10 bytes libres).

Es este nuevo contenido y la elaboración de esta historia donde podemos ver como la secuela del primer juego brilla. Dragon Quest II está ambientado en el mismo mundo que el Dragon Quest original y nuestros personajes son primos que descienden del Héroe del primer juego. Esta historia comienza cuando el malvado sumo sacerdote Hargon ataca con sus secuaces el castillo de la prima de nuestro protagonista, mata al rey y a todos los hombres del castillo, menos a uno que logra escapar y dar las noticias a nuestro padre (el rey de otro castillo) para que mande a un héroe (nosotros) a luchar contra el nuevo mal. Esta narración inicial no se hace en forma de texto, como podría haber optado otro juego de la época, Dragon Quest II cuenta con momentos “cinemáticos” hechos con el mismo engine del juego para mostrarnos la caída del castillo, el escape de la princesa y del soldado que sobrevive lo suficiente para dar la alarma. Este tipo de narrativa no sólo ayuda a engancharse con la historia sino que técnicamente muestra una mejoría brutal frente al primer juego.

Una vez que empezamos a controlar a nuestro personaje empezamos nuestra misión. A diferencia de el primer juego aquí empezamos con un objetivo claro en el corto plazo, nuestra primera misión es buscar y reclutar a nuestros primos (el príncipe de Cannock y la princesa de Moonbrooke) para que nos ayuden en nuestra misión de derrotar al malvado brujo y traer paz al reino. Estos dos personajes no sólo serán nuestros miembros de la party sino que además será la primera vez que veremos trabajos en un Dragon Quest. Si bien no podemos personalizarlos como si se podrá en Dragon Quest III, el príncipe de Cannock se caracteriza por ser una especie de paladín con buenos poderes de ataque físico y también bueno poderes mágicos, mientras tanto la princesa de Moonbrooke será nuestra curadora y nuestro principal arsenal mágico.

Con la introducción de un sistema de party Dragon Quest II agrega otro personaje recurrente de esta saga, los sacerdotes. A diferencia del primer juego, donde al morir volveríamos con el rey, aquí uno de nuestros personajes puede morir sin que mueran los otros dos. Al hacer esto los personajes sobrevivientes podrán cargar con el ataúd del muerto y llevarlo hasta un sacerdote para que lo reviva. Este es un cambio que no sólo llegó para quedarse si no que le da a Dragon Quest una personalidad única. El último agregado de esta entrega nos permite tirarnos desde los segundos pisos de las dungeons con forma de torre dándonos una opción rápida y fácil para escapar de las mazmorras.

Otra gran introducción de la segunda entrega es la opción de apostar en la lotería, se agregó las icónicas orejas de conejo a los personajes que pueden ofrecernos “puff puff”, se eliminó la necesidad de comprar una llave cada vez que queremos abrir una puerta, se crearon objetos con características especiales como la capa de viento y se nos agregó un barco para viajar por el mundo. Es este barco el culpable de que Dragon Quest II no sea un mejor juego que su predecesor (o por lo menos desde mi punto de vista).

El barco es un objeto que obtenemos relativamente temprano en el juego y nos abre el mundo casi en su totalidad. Más o menos a la misma vez que pasa esto nos encontraremos con el nieto de Dragonlord (el villano del primer juego) que nos explicará que debemos viajar por todo el mundo para conseguir 5 objetos y que son estos objetos los que nos permitirán derrotar a Hargon de una vez por todas. El problema es que buscar estos objetos es como buscar una aguja en un pajar. El mundo de Dragon Quest II es tan pero tan grande que dentro de sus continentes se encuentra en su totalidad el mundo del primer juego y como si fuera poco este mundo es sólo una pequeña fracción del mapa a explorar, un mapa donde casi no se nos dan pistas sobre lo que tenemos que buscar y dónde encontrarlo.

Para colmo, hay algunos objetos que para obtenerlos debemos completar algunas acciones en un orden específico, esto hace que no sólo tengamos que viajar de punta a punta del mundo si no también tener la suerte de llegar al lugar correcto en el momento correcto para poder cumplir con lo que se nos pide. Esto no sería tan malo en otro juego pero en este caso el juego decidió que era buena idea ponernos una puerta con llave y esconder la llave en la otra punta del mundo, lo que hace muy difícil adivinar dónde debemos empezar a buscar dicha llave. Todas estas decisiones hacen que el juego se vuelva sumamente tedioso a la hora de averiguar hacia dónde debemos ir.

Este tipo de problemas solo se ve potenciado con la necesidad de varias veces sentarnos a farmear nivel como pasó en el juego original. Esto hace que tampoco podamos guiarnos por los niveles de los enemigos. En un juego balanceado ver enemigos de nivel muy alto puede significar que aún no tengamos que ir a ese lugar, en Dragon Quest II esto no significa nada y probablemente implique que tengamos que sentarnos a subir de nivel como locos sin estar seguros de si estamos yendo en el camino correcto. A todo esto debemos sumarle que la penúltima mazmorra del juego es la Cueva de Rendarak, una de las dungeons más difíciles de la historia de los JRPGS con enemigos muy complicados de lidear y una sala repleta de agujeros en el piso que hace que atravezarla sea una completa tortura.

Como en todos los juegos de Dragon Quest las manos de Koichi Sugiyama y Akira Toriyama vuelven a aparecer en la música y en el diseño de personajes. Si bien la música es igual de buena que en entregas anteriores Toriyama se esforzó al máximo y llegó con diseños creativos que se quedarían más adelante en la saga. Estamos hablando que la mayoría de los enemigos del primer juego no vuelven a aparecer aquí e igual el mangaka plagó la entrega de personajes icónicos como las panteras, los robots asesinos, las momias o incluso los zombies. Todos estos son personajes que volverán a aparecer en la saga y se convirtieron en agregados icónicos a la franquicia.

Dragon Quest II es lo que pasa cuando un estudio tiene éxito, decide innovar pero no tiene el tiempo suficiente para hacer que las cosas funcionen de una mejor forma. Dragon Quest II no solo salió con un año de diferencia de la primera entrega, es un juego mucho más ambicioso pero en esa ambición no pudo incorporar de la mejor forma las novedades. Hoy en 2021 es muy fácil mirar atrás y reconocer que este juego no tenía las herramientas para hacer que su mundo abierto funcione como debería hacerlo, pero en 1987 las cosas eran diferentes y esta entrega fue un éxito rotundo en Japón. En lo personal no puedo desprenderme del todo de la época que me tocó vivir y por eso tengo que decir que Dragon Quest II me gustó menos que el primer juego de la saga, a pesar de esto reconozco que es un juego extremadamente importante para los RPGS como género e incluso con sus errores es un juego divertido y disfrutable. Si les gustan los RPGS y aún no jugaron a este clásico les recomiendo que lo hagan, no es ninguna obra maestra pero si es el punto de origen de muchas cosas que hoy damos por sentadas cuando nos podemos a jugar un JRPG.

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