Reseña: El imperio final

Título: El imperio final.
Autor: Brandon Sanderson.
Genero: Fantasía.
Saga: Mistborn #1.
Páginas: 541.
Fecha de publicación: 17 de julio de 2006.
Sinopsis: “Durante mil años, han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años, los Skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años, el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes y a su inmortalidad. Le ayudan «obligadores» e «inquisidores», junto a la poderosa magia de la alomancia. Pero los nobles a menudo han tenido trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los «nacidos de la bruma» (mistborns). Ahora, Kelsier, el «superviviente», el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte… Tal vez los dos, unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años, logren cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.

“Represento aquello que nunca has podido matar, no importa cuánto lo hayas intentado. Yo soy la esperanza.”

En el mundo de la literatura hay autores a los que uno le tiene respeto y que comparar a alguien con él es algo que hace que un lector levante una ceja con desconfianza. En mi caso uno de estos autores es J. R. R. Tolkien y el autor que se llevó las comparaciones fue Brandon Sanderson. Nombrado por muchos como “el Tolkien contemporáneo” Sanderson se volvió uno de los nombres más renombrados de la fantasía contemporánea y cultivó legiones de fanáticos que hablan de las bondades de sus libros, sus personajes y sus sistemas de magia. En mi caso fue esta comparación con Tolkien la que me hizo acercarme a este libro de forma cautelosa. Las comparaciones son horrendas y compararse con un maestro como Tolkien es un detalle no menor puesto que no todos los autores están a la altura. En el caso de Sanderson tengo que reconocer que fui un necio al demorar tanto en leerlo y si bien creo que cada uno de los dos tiene estilos radicalmente diferentes, tanto Tolkien como Sanderson son dos de los mejores autores de fantasía que pude leer y dos personas que ayudaron a dar forma al género en su momento.

Mistborn, o Nacido de la Bruma (como se lo conoce en español) es el primer libro de la primera saga escrita por el autor norteamericano. Este es el punto donde el mismo Sanderson recomienda empezar a leer sus libros y como alguien que tenía curiosidad por su obra decidí comenzar aquí. Esta es una historia que parte de una premisa sumamente interesante y es ¿cómo sería un mundo de fantasía donde el villano salió victorioso? Este tipo de premisa nos lleva al mundo de Scadrial y puntualmente a la ciudad de Luthadel, la capital del Imperio Final y una ciudad fuertemente dividida en dos grandes castas sociales ambas controladas con el puño de hierro de el Lord Legislador y sus terribles Inquisidores y Obligadores.

Es en este mundo que conocemos a Vin, una joven Skaa (perteneciente a la casta social más baja de Luthadel) que intenta sobrevivir como puede entre los grupos de ladrones que se organizan en la ciudad. Vin, a diferencia de la mayoría de los Skaa es la hija bastarda de un noble y por eso heredó las habilidades mágicas (románticas) que sólo pueden tener los nombres. Esto hace que la joven pueda manipular las emociones de las personas, esto es algo que al principio del libro lo hace de forma inconsciente pero que poco a poco irá aprendiendo a controlar. Es esta habilidad la que hace que Vin conozca a Kelsier, otro mestizo con poderes alománticos. La diferencia es que Kelsier es un Mistbron (un nacido de la bruma) estas personas pueden utilizar todos los tipos de metal disponible para realizar todos los tipos de magia que existen en este mundo (lo normal es que cuando alguien nace con estos poderes solo tenga acceso a la quema de un metal en específico).

Es Kelsier quien recluta a Vin para su grupo de ladrones y juntos realizar lo imposible, derrocar el Imperio Final y asesinar al Lord Legislador. En este mundo esto es algo impensable porque por alguna razón el Lord Legislador es un hombre inmortal, sumamente poderoso y la gente lo alaba como si fuera un dios. Este enfoque me parece brillante por parte de Sanderson porque desde el vamos pone a nuestros personajes en una misión ridículamente complicada y poco a poco nos irá guiando hacia un final electrizante.

“Él defenderá sus costumbres y, sin embargo, las violará. Será su salvador y, sin embargo, lo llamarán hereje. Su nombre será Discordia y, sin embargo, lo amarán por ello”

Si hablamos de Sanderson es obligatorio que nos pongamos a analizar el sistema de magia que se utiliza en este mundo. En este caso el sistema principal es la Alomancia, un tipo de magia que consiste en consumir (“quemar”) un tipo de metal para obtener cierto poder por un tiempo. Esto hace que cada metal esté asociado a un poder específico y desde un principio sea un poco complicado y abrumador todo el sistema. Por poner un ejemplo, si un personaje quema peltre su cuerpo obtendrá energía y tendrán más fuerza o velocidad, mientras tanto si queman estaño aumentarán el alcance de sus cinco sentidos.

Junto con la Alomancia Sanderson nos presenta la Feruquimia, este sistema de magia utiliza los mismos metales que la Alomancia pero funciona diferente. Los usuarios de la feruquimia no pueden simplemente quemar un metal para obtener un poder, ellos deben primero grabar el metal con lo que quieran utilizar para utilizarlo luego. Un ejemplo de esto sería Sazed, un ferruquimista encargado de registrar todo lo que pasa a su alrededor. Este hombre graba sus recuerdos en el metal y al quemarlo puede volver a obtener estos recuerdos lo que hace a estos hombres un tipo muy eficaz de escribas y super eficaces a la hora de guardar registros.

Como ya dije este tipo de sistema de magia es simple pero puede resultar bastante complejo y difícil de asimilar porque hay que asociar un tema con un poder. Lo bueno es que por el estilo de escritura de Sanderson es muy fácil entender lo que está pasando, porque el autor en ningún momento deja en el aire el efecto del metal. Esto hace que como lectores podamos omitir leer cuál fue el metal que está quemando el personaje y concentrarnos en el efecto que tuvo quemar este metal. Esta estrategia permite que el autor pueda narrar escenas de acción y de lucha con una exactitud poco común en el género y donde es muy fácil imaginarse lo que está pasando.

Dejando un poco de lado la magia, parte del plan de Kelsier para derrocar al Imperio Final consiste en infiltrarse él y a algunos miembros de su grupo como una casa noble. Esto podría permitirles manipular los intereses de los nombres y ponerlos uno contra otros en lo que se conoce como una “Guerra de Casas” y eventualmente generar caos para atacar el corazón del Imperio Final. Es justamente en este tipo de misiones que Vin empieza a infiltrarse como una joven noble y conoce a Elend Venture, el hijo y heredero de una de las casas más poderosas de Luthadel. Elend no solo funciona como el interés amoroso de Vin sino que nos da la óptica de los nobles de lo que pasa en el Imperio Final y permite al autor hacer un poco de crítica social.

Cualquiera puede creer en alguien, o en algo, que siempre tiene éxito, señora. Pero en el fracaso… Ah, en eso sí que es difícil creer, con certeza y confianza. Es muy difícil tener valor.

Hablando de crítica social una de las cosas que me gusta de Sanderson es que es un autor que se nota que no fuerza las cosas con paralelismos de la vida real. El mundo de Scadrial es un mundo con sus propios problemas sociales, sus propias divisiones entre castas y un montón de cosas terribles que hacen que esto sea una ambientación distópica. Creo que es un gran mérito del autor haber realizado el suficiente worldbuilding para poder tocar estos temas en la historia sin que parezca que está hablando de un hecho de la vida real (algo común en autores que intentan hacer lo mismo.)

Es este tipo de profundo world building en el que se mezcla una crítica social aguda y un sistema de mágina complejo y con muchos matices, que no son aparentes al lector en un principio, los que hacen que leer este libro sea un placer y levanta a Sanderson por encima de otros autores de fantasía. En lugares donde otro autor podría escaparse de dar explicaciones con la frase “es magia”, Sanderson se esfuerza para crear un mundo con normas sociales y mágicas establecidas donde hay cosas que no pueden pasar y lo deja claro desde el principio. Ahora, cuando el autor decide dar una vuelta de tuerca lo logra hacer sin ningún problema y nos sorprende sin romper las reglas de este mundo.

Para rematar esta maravillosa historia y este mundo, el autor, nos deja un elenco de personajes memorables. Desde el carismático Kelsier a Vin, una protagonista que realmente se siente como estar leyendo a una joven que pasó por su vida. Además todos y cada uno de los personajes secundarios, desde Elend a Brisa, pasando por Marsh y por Cubs y por Doxon se vuelven memorables y uno puede decir que los conoce bastante bien a todos cuando termina el libro. Este tipo de profundidad en los personajes secundarios no es común en un libro de este estilo y aún más en un libro que esté narrado en su mayor parte desde el punto de vista de la protagonista.

Brandon Sanderson es uno de los nombres más alabados de la fantasía contemporánea y es con este tipo de libros que demuestra ser merecedor de este reconocimiento. Un autor maravilloso que decidió darle varios giros de tuerca a los clichés del género fantástico para crear algo único que atrapa al lector como las nieblas que habitan la ciudad de Luthadel. Si son fanáticos de Sanderson les pido perdón por haber demorado tanto en leerlo, si aún no lo leyeron les recomiendo que dejen de lado la desconfianza y entren en a al mundo de Scadrial y conozcan la historia que fascinó a miles de lectores (entre los que ahora tengo el placer de incluirme).

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