Proyecto Ghibli: Earwig y la bruja

Título: Earwig y la bruja.
Dirección: Goro Miyazaki.
Duración: 1h y 22 min.
Elenco: Shinobu Terajima, Etsushi Toyokawa, Gaku Hamada y Kokoro Hirasawa.
Genero: Fantasía.
Estreno: 30 de diciembre de 2020.
Sinopsis: “No a todos los huérfanos les gusta vivir en el orfanato de St. Morwald’s, pero Earwig lo adora. Tiene todo lo que necesita para ser una muchacha feliz desde el primer día que se abrieron para ella las puertas del centro. Sin embargo, todo cambia el día que Bella Yaga y la Mandrágora visitan St. Morwald disfrazados de padres adoptivos. Earwig se traslada a su domicilio, una enorme casa repleta de habitaciones invisibles, pociones y libros de hechizos, con magia en cada rincón. Aunque muchos niños hubiesen huido de allí sin pensárselo dos veces, Earwig decide investigar. Empleando su propio ingenio (y algo de ayuda de un gato parlanchín), decide demostrar a todo el mundo quién manda en la casa.”

A finales de febrero del año pasado escribí mi reseña de El recuerdo de Marnie, reseña de la última película del Studio Ghibli hasta esa fecha y el post con el que cerraba el primer “Proyecto” del blog. Hoy, un poco más de un año después me siento a reseñar de nuevo una película de Ghibli. Una película que salió siete años después de la aventura de Marnie y que nos presenta por primera vez una animación por computadora en el cine del gran estudio japonés. Hoy hablamos de Earwig y la bruja.

Ghibli es un estudio extraño, es un estudio guiado y muy relacionado con la obra y el trabajo de sus miembros fundadores (en especial con Hayao Miyazaki) por lo que cuando en 2014 el mayor de los Miyazaki anuncia su retiro el estudio entró en una larga pausa que duró hasta 2017 cuando Hayao decidió terminar su retiro y volver a trabajar en una nueva película. A pesar de esto no sería hasta que a principios del 2020 conociéramos esta película, una película que se desarrolló con completo hermetismo y que sólo conocimos cuando ya estaba cerca de sus últimas etapas de desarrollo.

Si hablamos sobre su producción Earwig y la bruja es un producto de las generaciones más jóvenes de Ghibli, una generación que intenta conocer otras nuevas formas de crear películas de animación y que fue alentada a seguir sus ideas por los más viejos (Toshio Suzuki y Hayao Miyazaki) a pesar de esto Goro lideró a un equipo de animadores jóvenes trabajando con total independencia y sin la injerencia de su padre ni del presidente del estudio. Esto es algo que se nota en la película y no creo que sea algo necesariamente malo, pero si va a defraudar a quienes quieran ver una película “muy Ghibli”.

La historia de Earwig está basada en la obra de Diana Wynne Jones (también autora de El Increíble Castillo Vagabundo) y nos presenta a una joven niña que es dejada en un orfanato por quien suponemos que es su madre. Esta mujer es una bruja que al parecer hizo enojar a los otros brujos quienes la están buscando y para evitar esto debe abandonar a su hija en un orfanato.

Pasan los años y Earwig crece para convertirse en una niña malcriada que logra hacerse de un nombre y una posición dentro del orfanato. Esto hace que permanentemente esté intentando que las familias que van a verlos no la adopten. A pesar de eso vemos como una extraña pareja (Bella Yaga y Mandrake) deciden adoptarla. Es en este momento que empezamos a conocer que esta no es una pareja normal, si no una pareja que tienen ciertos poderes mágicos. Bella Yaga es una bruja y Mandrake es un personaje misterioso al que los diablillos obedecen. Esto hace que Earwig no se sienta del todo cómoda pero a pesar de eso le pide a su nueva madre adoptiva que le enseñe a hacer magia.

Aquí es cuando la película empieza a patinar porque empezamos a ver una y otra vez como ella y su madrastra empiezan a chocar mientras es Earwig quien debe encargarse de las tareas de la casa y su madre no cumple con la promesa de enseñarle magia. Es por esto que Earwig se alía con Thomas (el gato de la familia que por alguna razón puede hablar y sabe mágica) para hacer un hechizo que los haga inmunes a la magia de Bella Yaga y así esquivar las torturas a la que la somete la bruja cuando se porta mal.

Por el otro lado la película tiene una trama paralela sobre un misterioso grupo de rock n’ roll del que sale el nombre de Earwig y que poco a poco iremos conociendo sus historia y la de sus integrantes. Aquí reconozco que si bien me gustó la musicalización por mucho tiempo, no terminaba de entender cómo se iba a conectar con el resto de la película y fue algo que no me terminó de convencer del todo.

Earwig y la bruja es una de las películas más cortas de Ghibli y esto es algo que se nota a lo largo de toda la película. Goro Miyazaki intentó adaptar una novela en una hora y 20 y creo que esto hizo que muchas cosas no se terminen de explicar o no queden bien conectadas con el resto de la película. Las impresiones de lo que pasa en la introducción terminan conectando con el final de la historia pero que quede en un cliffhanger como lo hace no sólo no termina de convencerme como espectador si no que se siente como que a la película le faltan unas cuantas escenas después.

Estos problemas van de la mano con el que considero que es el mayor problema de la película y es su animación. No, la animación por computadora CGI no es el problema aquí. Es más, considero que esta técnica hizo que los escenarios más abiertos (como las ciudades) se vean mucho más vivos que en otras películas de Goro Miyazaki y hacen que sea un placer ver estas escenas. También creo que esta técnica hace que los personajes adquieran una magia muy especial a la hora de mostrarse en el mundo que los rodea. Mi problema es con los gestos y los movimientos de los personajes. Earwig está cargada de expresiones sumamente exageradas que pueden quedar bien en un corto humorístico pero no en esta película. Tan mal se ven las reacciones de algunos personajes (en especial cuando lo hace la protagonista) que si fueran actores reales diría que está sobreactuando.

Creo que de la mano con esta crítica podemos hablar de la música. Una banda sonora que cuando se escucha fuera de contexto me resultó excelente. Temas como Don’t Disturb me ganaron un lugar en mi playlist personal de Ghibli y con gusto los volvería a escuchar una y otra vez. El problema es que esta canción no queda del todo unida a la película que estamos viendo. Siento que se podría haber realizado de otra forma en la que la música de rock se sienta más integrada a la historia en sí y no como algo que aparece casi de la nada y que después se intenta unir al resto.

Earwig y la bruja no es la gran película que muchos imaginamos cuando nos enteramos de la vuelta del glorioso y legendario Studio Ghibli, si no que es una película que parece hecha por un estudio como Illuminations. Correcta, con algo de humor pero que intenta hacer que sus personajes sean sumamente exagerados para mantener la atención de un público muy infantil sin ofrecerle nada a quien quiere poder seguir una historia. La película no es mala pero no es lo que uno esperaría ver de una producción de un gigante de la animación como es Ghibli.

Recuerden que a lo largo de los últimos tres años escribí posts de todo el resto de las películas de Ghibli por lo que si quieren seguir conociendo más de este estudio pueden seguir leyendo mis posts del Proyecto Ghibli aquí.

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