Reseña: La noche que no se repite

Título: La noche que no se repite.
Autor: Pedro Peña.
Genero: Novela Negra.
Saga: –.
Páginas: 106.
Fecha de publicación: Marzo de 2015.
Sinopsis: “Juan Manuel y Esteban quieren gastarle una broma pesada al gordo Pablo. En principio el plan es sencillo: hacer un pedido telefónico, dar la dirección de un lugar siniestro y apartado para evitar testigos, y desplegar un simulacro de robo para reírse del cagazo del gordo. Pero ese lugar de la periferia donde la noche se espesa y desdibuja el contorno físico de las cosas, ese sitio que bien podría definirse como la noche en estado puro, envuelta en su propio misticismo, ha sido pautado previamente para el encuentro de dos mafiosos con un asesino profesional que formará parte de su próximo robo a la estancia de Méndez.«La noche que no se repite» es una novela polifónica que por momentos hace del thriller psicológico una suerte de thriller existencial, que interpreta la cercanía del peligro como un aliciente para la resolución de preguntas que han estado enterradas durante mucho tiempo.”

En el post de hoy me toca hablar de la última novela que leímos en el club de lectura A quemarropa en el 2020. Este fue un año donde gracias a este club me logré internar en un género que no conozco tanto y que cada vez le agarré más cariño, además me permitió conocer muchos autores uruguayos e historias ambientadas en mi misma ciudad. La reseña de hoy es diferente, esta vez la acción no se narra en Montevideo si no que nos llevará a San José una “ciudad” del interior del país donde si se quiere escribir una historia de este estilo es mucho más difícil.

Nuestra historia comienza con Juan Manuel y Esteban, dos amigos de un buen día deciden hacerle una broma pesada a El Gordo Pablo. El Gordo Pablo es un muchacho que trabaja como repartidor en una pizzería y eso (sumado a su peso) hace que sus “amigos” se burlen de él y quieran permanentemente molestarlo. Con esta idea Juan Manuel y Esteban deciden llamar a la pizzería y hacer un pedido para el Galpón de Fernandez, un lugar alejado del centro de la ciudad y donde la oscuridad es casi total. Su idea es esperar que llegue Pablo, amenazar con un revólver y robarle las pizzas sólo para asustarlo.

Aquí es donde la historia empieza a volverse interesante porque cuando Pablo llega con su motito y sus “amigos” lo roban y lo dejan encerrado en un galpón mientras ellos se mueren de risa empiezan a pasar cosas en la cabeza de Pablo. Él, un muchacho al que siempre le pasaron por encima decide que no va a seguir viviendo su vida como lo hacía hasta ahora si no que debería cambiarla y encararla de una nueva manera con la que él se sienta orgulloso.

Mientras Pablo hace todas estas preparaciones los dos amigos se dedican a pinchar la moto a Pablo y a huir dejando a su aterrorizado amigo en un galpón en el medio del campo. Cuando los otros dos se fueron y Pablo pudo salir del galpón descubrio que un auto negro lo estaba esperando. Desde este auto aparecieron dos hombres con cara de pocos amigos que le preguntaron si él era Mauricio. Esta era la oportunidad que esperaba Pablo para cambiar su vida, ya no tenía que ser el gordo al que todos le pasaban por encima, ahora era “Mauricio” un nuevo hombre al que estos otros dos respetaban. Tras decirles que sí, que él era Mauricio, Pablo se subió a su auto y se fue con los dos hombres misteriosos.

“Su abuela le había enseñado a rezar, su abuelo le había enseñado a cargar una escopeta 16. Ambas cosas se le ocurrieron importantes en aquella situación de la camioneta, así que mientras mascullaba por lo bajo una serie de frases ininteligibles, intentaba recordar cómo había sido aquello de la escopeta.”

Estos dos hombres misteriosos se llamaban Sandro y Olivera y eran dos ladrones que estaban intentando robar una gran casa de campo donde el dueño tenía una fortuna escondida. Mauricio (el verdadero Mauricio) era un asesino profesional al que debían levantar y que se encargaría de ejecutar a la famila del estanciero para que los otros dos pudieran robar la plata. Si bien es verdad que Pablo se siente fuera de lugar y asustado por el panorama que se le viene encima, también es verdad que se siente importante y que a una parte de él le gusta sentir que estos dos hombres desconocidos confían en él para realizar un trabajo importante.

Es en este punto que la novela se separa en tres y empieza a hablar del pasado de Sandro y Olivera, de Juan Manuel y Esteban que deciden volver al galpón a buscar su arma (que olvidaron en el apuro) sólo para encontrarse con el verdadero Mauricio, y por el otro lado la aventura del Gordo Pablo, Sandro y Olivera para intentar robar la casa de campo.

Como dije en la introducción creo que Pedro Peña se puso sobre los hombros un trabajo magistral intentando escribir una novela negra en un lugar como San José. Las ciudades del interior uruguayo son tan pequeñas y con tan poca población que en otro país serían consideradas un pueblo y no una ciudad. Esto genera un fenómeno que hace que todos se conozcan y conozcan a las familias de sus vecinos por lo que para escribir sobre un delincuente en este lugar es necesario traer gente de afuera (Sandro, Olivera y Mauricio en este libro). Esto genera algunas de las mecánicas raras que se dan en la novela pero que conociendo las ciudades del interior son de lo más realista que deja la pluma de Peña.

Otro punto que creo que es importante resaltar de este libro es la práctica inexistencia de los personajes femeninos. Aquí las mujeres son cuatro: La chica del baile que uno se “intenta levantar”, “la francesa” una compañera de clase de Juan Manuel y Esteban con la que sólo quieren tener sexo porque “total ella ya va a volver a su país, la vecina del Gordo Pablo con la que él se masturba y por último la hija de un curandero que su único rol en la historia es abrir una puerta para que un perro pueda actuar. No suelo enfocarme en estas cosas cuando hablo de los libros pero creo que en este libro se vuelve algo muy alevoso y se vuelve innecesario. Si, la novela negra y policial es un género sumamente masculino pero creo que cualquiera de estas mujeres podría o tener un mejor rol o perfectamente desaparecer de la historia. Saber que el Gordo Pablo se masturba mirando a su vecina es un detalle innecesario que no le aporta más profundidad al personaje, si no que genera una fea sensación de incomodidad en el lector.

Si hablamos del estilo del libro Peña hace un buen trabajo creando personajes que funcionan dentro de esta ficción y que hablan y se mueven cómo se movería una persona de San José (algo que es muy diferente a la forma en la que lo haría una persona de Montevideo). Creo que aquí el autor se luce mostrando sus orígenes como alguien que nació en el interior y que logra adaptar muy bien este género a la tierra donde creció. Esto hace que como uruguayo yo pueda disfrutar muy bien del libro pero me genera dudas sobre si alguien de otro país podría hacerlo de la misma forma.

La noche que no se repite es una novela turbia, oscura y donde se ve el lado menos organizado y prolijo del mundo criminal. Una novela donde todo se vuelve amateur y donde uno puede conocer cómo se vive el crimen en una población tan alejada y aislada como es una ciudad del interior uruguayo. El libro es divertido y se lee rápido pero siento que podría haber sido mejor de lo que fue.

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